Te recuerdo como eras el último otoño, eras la boina gris y el corazón en calma.
Y en tus ojos un anhelo
lleno de piezas rotas.
Tu mirada empañada por un diluvio
con un NO en tus oídos.
Tus ojos, tu mirada trágica
y el silencio que ahora yace en tu corazón.
La mirada trágica de un NO
sumergido entre tus venas con desilusión.
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