lunes, 18 de julio de 2016

Como un instinto masoquista

Te quiero, ¿Sabes? y ahí es el problema, que lo sabes.
Quizás si no lo supieras no te querría tanto, no te querría de forma desmedida casi ilimitadamente llegando a desafiar a todo aquel que alguna vez probó en ponerle cantidades a esta cosa del amor.
Si te quisiera de la misma manera que los demás, precaria y ordinariamente, casi con la obligación que se suele querer a equis persona por ser un familiar o un buen compañero o por tener el tupé o el honor de llamarte amigo.
Si te quisiera de esa misma forma repugnante y rutinaria no valdría la pena, no me importarías.
¿Pero sabes qué pasa? soy complicada o, poniendo todas las cartas sobre la mesa, soy idiota.
Vos sos especial, te quiero desmedidamente superando todo uso de razón ¿Por qué? Quizás porque no me querés, porque para vos no existo, me ignoras.
Sos al revés. A los demás los quiero ordinaria y rutinariamente porque hacen percepción de mi existencia, en cambio vos no me querés y casi como un instinto masoquista que sale de mi alma lo tomo como un desafío como cuando le dicen al cobarde que es cobarde hasta que un día se cansa de dicha acusación y acaba con su vida por no aceptar su condición y lograr de una vez por todas ser tildado de valiente (aunque valiente es permanecer por más que te superen las ganas de no ser)
Necesito buscar, encontrar la manera de que me quieras (aunque sea de forma ordinaria)
Te quiero porque no me querés y si no me querés, te voy a querer como se quiere lo que no se valoró en su debido momento, te voy a querer con más ganas porque no te tengo.
Quereme, pero a veces, para que no me olvide de quererte intensamente olvidate de quererme solo por un ratito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario