El cielo hace que resucites en mi memoria.
No tenes nada similar.
Tus ojos son negros (más comparables quizá con la luna)
Tu piel es tostada (como el sol o la arena)
Tus labios rosados (como la sangre)
No tenes nada similar al cielo pero cuando lo miro me acuerdo de vos.
Ahí resucitas.
Supongo que te asemejo con la lejania, la inmensidad, lo inalcanzable.
Sos mi (no tan MI sino más UN) pedazo de cielo el cual mis manos no pueden alcanzar.
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